Category Archives: Anécdota del Día

¡Gracias a usted!

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Esta es anécdota de hace 2 días, así que no es anécdota del día como tal pero es reciente 😛

Fui a hacer el súper de la semana y la persona que empacó la despensa era una persona mayor.  En lo personal me gusta separar y empacar, no sé por qué… pero es algo que me gusta. Entonces le ayudé al señor. Terminamos y el señor me dijo “gracias por ayudarme” yo le contesté “gracias a usted”.  Gracias que él  que estaba haciendo ese trabajo a pesar de su edad para tener algún ingreso.

En fin… salí con mi carrito lleno de bolsas y ahora era momento de tomar un taxi. Donde usualmente encontraría muchos taxis no había y hasta estaban otras personas esperando que pasara uno. No podía moverme porque no iba a abandonar el carrito. Sin embargo, afuera estaba un señor vendiendo chicharrones. Creo que se dio cuenta que yo no podría hacer mucho para ir por un taxi así que amablemente se ofreció para avanzar una calle y conseguirme un taxi. Yo le prometí que cuidaría su carrito de chicharrones (nada más que me dijera cuánto costaban por si alguien quería que le vendiera una bolsa jiji). Caminó, regresó con el taxi y se ofreció ayudarme con las bolsas. Le di las gracias y le compré chicharrones 😛

Me pongo a pensar sobre la gente que vende en la calle, en el metro, o en las micros.  Creo que si orientaremos ese esfuerzo que hacen de su trabajo diario (a pesar de que sea informal), podría resultar en algo mucho más posititivo. Porque creo que estas personas tienen lo más importante: la disposición de trabajar y de ganarse la cosas de una forma digna. [No estoy cuestionando la parte reglamentaria sólo la marginalización que se ha hecho  y el poco reconocimiento que se les da a ese esfuerzo – comparándolo con personas que sin hacer nada esperan tener altos ingresos].

La señora embarazada

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La anécdota del día de hoy…

Salí por la mañana y tomé el transporte público. Me senté, me puse los audífonos y me quedé viendo por la ventana lo que había en la calle para hacer una tarea de imágenes. De repente voltee al otro lado y vi que estaba una mujer embarazada parada.  Le di mi lugar; me sentí muy apenada por no haberla visto antes y me dije a mí misma “soy una mala persona”.

Reflexioné más tarde y me di cuenta que la señora me pudo haber pedido el lugar, que más personas al verla embarazada pudieron haber pedido el lugar por ella, no sólo a mí pero a otras personas que estaban sentadas. No creo que alguna persona le hubiera dicho que no. Entiendo si no se lo pidiera a un hombre por “miedo” a que le fuera a decir algo grosero, no lo sé, pero que entre mujeres no se hayan podido ayudar… ¡¡¡¿¿¿???!!! No lo puedo creer.

Nosotr@s creamos nuestr@s circunstancias.

“Hay que cooperar” – el señor de la lavandería

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Esta es la historia que me inspiró a crear la categoría “Anécdota del Día“.

Hoy por la mañana salí a una lavandería pequeña a dejar mi ropa y una frazada. Al llegar, el señor dijo que la frazada costaba $50 pesos, le dije que mejor no, que luego la traía porque esta semana no tenía dinero suficiente pues me habían robado la cartera.

El señor dijo que iba a aver qué podía hacer … “hay que cooperar” mencionó.  Esas tres palabras me hicieron el día.  Más allá de que al final me cobró $54 pesos por todo y si fue barato o caro por la poca ropa que era o que era una frazada pequeña, valoro y aprecio el hecho de que el señor en su empatía por mi situación me haya querido ayudar (el señor tenía la opción de darme la frazada para que regresara en otra ocasión y que él ganara más dinero).

Reflexiones de la anécdota:

1) Tal vez el señor no estudió en una escuela de negocios, pero ahora él retuvo a un cliente por su escucha y su buena toma de decisiones en el momento. Si bien en el corto plazo el señor “perdió” dinero, en el largo plazo esta “pérdida” se traduce en ganancia.

2) Si más personas tuvieran esa actitud de “cooperar” y fueran más sensibles a las situaciones y necesidades de los otros  las cosas en el país y en el mundo serían muy diferentes.